segunda-feira, 1 de novembro de 2010

¡Portuñol!

Muy estimado lector: le pido permisión para escribir esa columna interamiente en portuñol. ¡Tranquilito! ¡No te assustes! No es la rebolución bolivariana de Chávez que se instala en Brasil, con la reciente victória de Dueña Dilma Jusef, ni tampoco la pribatización de nuestro país, vendido a una empresa española, después de Don Sierra ganar. (Escribo ese texto siexta, de muedo que estoy preso en el pasado y no tengo como saber el resultado de las elecciónes.)
Antonio Prata - O Estado de S.Paulo
Si me exprieso en ese gracioso idioma - hijo bastardo de Cervantes con Camones, nascido del encuentro de la fraternidad con la necesidad, en los arrabaldes verdejantes de la tríplice frontera - es porque al veinte y nueve de octubre se comemoró el dia mundial del portuñol y aprovecho la data para hacer um pedido al dirigiente máximo de nuestra nación, recién electo por el voto del pueblo. Que desde la hora inicial del primero de enero de dos mil y once implante, en todas las escuelas brasileñas, el ensino de ese Esperanto orgánico, latin vulgar de los siglos vindouros: el portuñol.

Tengo que admitir, con toda la humildad, que no soy uno de los pioneros del portuñol. Esa lengua ya es hablada hace siglos por indígenas y bandeirantes, gauchos y jugadores de fútbol, madres y padres brasileños en Disney y Bariloche, travestis y políticos de Latino América y Caribe en cumbres y fandángos mundo afuera. La lengua es tan difundida que ya fue incluso imortalizada en libro, por Douglas Diegues, en O Astronauta Paraguayo - huebra que está para el portuñol como La Divina Comédia para el italiano. Mi modesto texto no es ni mismo la primera vez que el portuñol desabrocha en las hojas del Estadón. En el diez de octubre del año de la grácia de 2008, el escriba Ronaldo Bressane elaboró un artículo para el Aliás, todo en este hermoso dialecto. Xico Sá, Jueca Terrón y otros tantos escritores también vienem haciendo un gran trabajo a níbel de divulgación.

Soy un diletante tardío, pero no por eso poco empeñado. Mi esfuerzo nasce de la certidumbre de que el dia en que los EUA si estrumbicaren en su papiel de poténcia mundial y Brasil tomar su sítio natural de luminar de los pueblos, no será el português la lengua oficial, pero el portuñol. Nosotros brasileños deglutiremos antropofagicamiente la ene com tio (Ñ) y la divulgaremos a los cuatro cantos, asi como a los romanos quedó espajar la cultura helénica desde las islas del mare nostrum hasta la imensidón del mare magnum.

Si, la geopolítica es importante, pero no son apenas los dictámes de la eficiéncia que me insuflan en direción a la portuñolidad. ¡No! Es que, además de ser útil, carísimo lector, el portuñol es lindo. Para nosotros, brasileños y latinoamericanos en general, él es menos una lengua que una actitud. Para hablarlo, como para bailar, no hace falta más que quererlo. Una vez que si pierde la verguenza, ya está, baila-se, charla-se, se hace la comuñón entre los pueblos y todo se queda dibino, marabilloso.

Bamos, intentalo. ¿No sabes? ¡Seguro que si! Basta pegar las palabras en portugués y poner ito en el fin. Copo es copito. Amor es amorzito. Garfo es garfito. ¡Listo, ya estás portuñolando cojonudamiente! Daí para empezar a poner unas palabritas en castellano en medio de la frasis es un salto. O mejor: un saltito.

Pueden decir que soy un soñador, apenas una gota en el oceáno, pero de que es hecho el océano, sino de gotas? Crea-me, amigo lector, hay cada vez más agua por ahí, formando la enorme hola de nuestra pan-latinidad, que en breve estallará en las playas del globo. En Estadón, estoy yo. En Abril, el supracitado Ronaldo Bressane. En La Hoja de San Pablo tuvimos una pérdida inestimable con la temprana ida de Glauco, uno de Los três amigos (primero HQ en portuñol, en todo el mundo), pero aun tenemos Pablo Werneck, El Flaco, y MAG (Marcos Augusto Gonzalves), portuñol hablante y divulgador de los churros (la comida oficial de la comunidad portuñólica). En Argentina, la multiartista Ivana Vollaro hace años propaga nuestra pacífica y gregária causa. Hasta Arnaldo Antuñes, el músico, hay ya puesto su cucharita en esa sopa lúdico-latina.

Amigos, los días de la asepsia anglo-saxã están llegando al fin. Es la hora del sol, de la melanina, de los tambores y de la pimienta ganaren el globo. Ya se puede oir los rumores, por las calles del viejo y del nuevo mundo. ¿Es portugués? ¡No! ¿Es castellano? No, es el portuñol, la empanada multilatina que bino para agraciar las papilas escutativas del mundo con su riquísimo relleno ¡Bienvenido sea!

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