sexta-feira, 18 de junho de 2010

Israel: A amizade difícil - Mario Vargas Llosa

É cada vez mais difícil ser um amigo de Israel, exceto para a crença incondicional de que tudo o que fazem as autoridades israelenses é bom, que todos os palestinos são terroristas e que as críticas à política israelense são sempre o produto de anti-semitismo.
Fonte: http://www.relial.org/Articulos/articuloDetalle.asp?Id=8721
Cada día es más difícil ser amigo de Israel, salvo para los incondicionales convencidos de que todo lo que hacen las autoridades israelíes es bueno, que todos los palestinos son terroristas y que las críticas a la política de Israel son siempre producto del antisemitismo. Yo sigo siéndolo, pese a la repugnancia que me inspira su Gobierno actual, la intransigencia fanática de sus colonos y los abusos y, a veces, crímenes que Israel comete en los territorios ocupados y en Gaza, o fuera de sus fronteras, como ocurrió hace poco con los nueve muertos y las decenas de heridos de la flotilla de la libertad.

Esta última es sólo una de las caras de Israel. Hay otra, admirable y ejemplar, desdibujada por la primera, pero más permanente y representativa, la de un país democrático y pionero, que, en medio de un desierto y a la vez que libraba tres guerras, ha sido capaz de construir una sociedad del primer mundo, próspera, moderna, pluralista y de instituciones sólidas, y de integrar en su seno a gentes procedentes de todos los rincones del planeta, de costumbres, lenguas y tradiciones diferentes. Aunque no lo sea para los árabes, esta sociedad es para los israelíes absolutamente libre y en ella se ejerce, de manera sistemática, la crítica al poder, a todos los poderes, con una pugnacidad y virulencia que nunca ha conocido un país del Medio Próximo y que es infrecuente incluso entre las más avanzadas democracias del Occidente. Lo trágico, para mí, es que quienes se oponen a la política de Netanyahu y bregan por la paz y una solución negociada del problema palestino son, hoy por hoy, una minoría electoral.

Um comentário:

  1. Vargas Llosa como de costume pauta pela sensatez e pelo equilíbrio. Ser um democrata é não apenas ter princípios, mas aplica-los em todos os momentos e situações da vida.

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